Autor: Miyerlay Valencia – Julio 04 de 2026
Buenos días a todos. Cierto que María José lo hace excelente. O sea, yo siento de verdad cuando ella nos está edificando, cuando hace las presentaciones, yo he visto su crecimiento, he visto su evolución, he visto cómo ella se ha transformado para ayudar a todos nosotros. Así que yo también quiero que le demos un 77 a Majo por esa energía y porque siempre siempre está en disposición de ayudarnos. ¿Listo? Sú. Bueno, vengo con una información poderosa y es mi historia de éxito con Viago. ¿Qué ha pasado conmigo en Viago y quién era mi Jerl antes de Viagoo?
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Bueno, soy caleña, vivo aquí en la ciudad de Cali, nací un primero de mayo de 1984, pero les voy a contar una infidencia. Imagínes que a mí me hicieron detrás de un árbol por allá en Samaná, Caldas y vine a ser producto terminado aquí en Cali. Imagínense en esa historia. Sí, a muchos nos pudo haber pasado que empezamos en un lugar pero terminamos en otro. Y eso es lo que te voy a contar el día de hoy. A quiénes de aquí vamos a ver si nuestros padres nos conocían, se conocían entre ellos. ¿A quiénes de aquí le dijeron que hagas una carrera, que estudie, consigues un buen trabajo y ahí te puedes jubilar? ¿A quién le dijeron eso? Yo quiero saber a cuánt cuántos escuchamos esa frase de nuestros papás, de nuestros abuelos, como que estudia, haz una buena carrera y ahí vas a ganar dinero y luego te vas a pensionar y ahí sí vas a lograr la libertad. Pues bien, mis papás y los tuyos también se conocían porque vea, también veo por aquí varios que le dijeron lo mismo. Yo hice caso, la verdad es que hice una carrera, estudié ingeniería en sistemas, me gradué, comencé a trabajar como ingeniera en sistemas en una multinacional y yo pensaba que ahí iba a lograr mi libertad a los 58 o 60 años. Sí. Pues imagínese en que yo tenía siempre la chispita del emprendimiento. Antes de que yo me graduara y entrara a trabajar en esta multinacional, yo tuve, imagínense esto, yo tuve videojuegos, ¿sí? También trabajé con zancos, tuve un restaurante pequeño de comida tradicional, pero en todos fallé. Sí, todos fracasé. En esos negocios no me funcionaron. Y cuando yo termino mi carrera y empiezo a trabajar en la multinacional, imagínese en qué pensó Millerl, pues que el emprendimiento no era para mí. Sí, ahí fue cuando yo dije, «No, yo creo que ser empleada está bien y pues me voy a enfocar aquí para poder tener esa pensión de la que todos hablan.» Pues imagínese que la vida maravillosa me dio una sorpresa. Sí. Y esa sorpresa fue, a ver por acá, sí, fue un momento en el que paré mi vida. Sí, un momento en el que tuve que hacer un standby y ese momento fue cuando me llegó un cáncer de colo. Sí, en ese instante yo me hacía la pregunta, ¿no? Pues, ¿por qué me pasa a mí esto? O sea, ¿qué tengo de malo yo para que esto me llegue a pasar a mí? Yo ya estaba ya estaba en mi carrera. Yo ya estaba ganando lo que mis papás pues en ese momento ellos aspiraban que yo estuviera ganando, ¿sí? Como salario y pues ya estaba estable. Entonces, ¿cómo así que me aparece en ese momento una enfermedad? En ese instante yo, siendo consciente le pido a Dios la oportunidad de vivir y la oportunidad de ser feliz. Entonces me enfoqué en buscar cómo poderme recuperar, pues porque yo quería de verdad seguir viviendo. Entonces en ese momento de búsqueda, porque ya tenía unas experiencias pasadas negativas con el tema de quimios, de inyecciones, entonces yo dije, yo tengo que buscar algo más. Ahí fue cuando yo conozco todo lo que es el el tema alternativo, todo lo que es el yoga, la meditación, la alimentación consciente. Soy vegana hace 14 años, practico yoga, soy instructora de yoga y ahí empecé con todo lo que eran las terapias alternativas. Cuando yo comienzo a ver mi recuperación, a ver que mi piel empezaba a cambiar, que mis células comenzaban a regenerarse, yo dije, «Venga, aquí, adivina qué pasó.» Pues se me prendió la chispa del emprendimiento nuevamente. Entonces ahí yo dije, «No, yo tengo que mostrarle esto a la gente. La gente está dormida. La gente, estamos en un automático completo, pensamos que la vida es eso, como nos decían en biología, levantarse, comer, ir a trabajar y luego morir. Y yo dije, «No, no, no, esto no puede ser posible, yo tengo que entregarle esto a las personas.» Entonces comencé a estudiar el estructurado de yoga, empecé a capacitarme en romper hábitos y conductas adictivas y hacer otras terapias. Y ahí es cuando nace y yo le digo, «No, nació mi propósito en la vida, ahí ya estoy yo para salvar a las personas.» Entonces yo en ese momento dije, «No, aquí monto mi centro de bienestar y todo el mundo va a llegar porque todo el mundo va a querer estar bien.» Pues adivina qué pasó. ¿Qué creen ustedes en esos primeros en esas primeras etapas? Miren, yo hacía la clase de yoga superlinda, yo acomodaba todo, yo boleanteaba y en ese momento ahí fue cuando llegó mi primer socio que se llama Jorge Santos, que le decimos Sacha y él iba a repartía volantes y todo. Y en mi primera clase, adivinen, no llegó nadie, no llegó nadie a mi primera clase de yoga. Nadie llegó luego, ¿no? Que el taller y todo, ¿no? Llegaron dos, tres personas. Sí. Y así comenzamos. ¿Por qué les cuento eso? Porque yo tomé la decisión de renunciar a mi carrera como ingeniera de sistemas cuando ya me había recuperado, cuando ya me sentía superb y pues empecé mi emprendimiento con esto, ¿sí?, con el centro de bienestar y los primeros meses fueron durísimos. Sí, la gente no creía, la gente no sabía que era el yoga, la gente decía, «Pero, ¿cómo va a ser vegetariano si toda la vida me enseñaron que comer carne era lo que tenía la proteína?» Y yo, ay, bueno, empezaron los retos de emprendedora y empezaron mis retos internos porque yo tenía ahí un propósito. Los otros negocios eran porque quería hacer plata, pero este era porque tenía un propósito mayor. Entonces, fue como que empezar en mí, entrenarme internamente en mi mentalidad de que no, yo sí puedo ayudar a las personas, yo sé que con esto vamos a funcionar. Y luego aparece, «Mi amor, mi amado.» A nosotros aquí en la comunidad nos dicen los amados. Y mira, encontré a mi amor, encontré ese esa primera visión con él de que no aquí vamos a lograr. A ver qué me dicen por acá, hermosa pareja. Ay, tan bellos. Gracias. Miren, nosotros en ese momento pues dijimos, «Listo, él conoce restaurantes, yo conozco vegetarianismo, con esto vamos a ayudar a la gente, con esto le vamos a entregar bienestar y montamos nuestro restaurante vegetariano con el centro de bienestar.» O sea, que ya no era yo y eh Sabacha y mi persona, sino que también estaba, ya éramos tres. Y aquí es donde yo me pregunto, ¿cómo hacen las personas que solo es unita en un emprendimiento sola? Cuando uno tiene que hacer de todo, o sea, uno ahí es el todero, es el que le pone la energía a su negocio y nosotros éramos tres. Listo. Y empezamos con el restaurante y dijimos, «No, aquí la vamos a hacer. Luego vamos a montar el otro y vamos a montar el otro y con eso vamos a tener nuestra libertad y vamos a tener nuestro bienestar. Pues, ¿qué pasó? Que a la final pasó lo que la mayoría de nosotros vivimos y es que ya estábamos siendo empresarios estresados. ¿Por qué? Porque invertimos en nuestro negocio más de 300 millones de pesos que fueron prestados. Sí. Y si tú debes 300 millones de pesos, ¿trabajas o no trabajas?
¿Qué dices? ¿Qué tanto trabajarías? Cuénteme ahí. ¿Qué tanto trabajarías tú si como loco? Muchísimo. Demasiado. Demasiado. Tú sí o sí te levantas a hacer las cosas porque no tienes otra opción. Y yo aquí quiero darles una reflexión. nosotros esto eran 300,000000es de pesos y sí o sí nos levantábamos a abrir nuestro negocio todos los días. Y yo a veces veo que aquí en Viago con una inversión de 2,749,000es
con el negocio, a veces nos cuesta y yo digo, «Wow, deberíamos de creer de verdad que nosotros hemos hecho una inversión grandísima en Viago para poderles sacar todo el provecho.» ¿Listo? Entonces, en ese momento que estábamos en el restaurante, trabajábamos de 6 de la mañana a 9 de la noche, teníamos también colaboradores y un día eh mi amado y Jorge Oacha tenían un evento del restaurante, ellos salían del restaurante y yo me quedé administrando las dos unidades de negocio, el centro de bienestar y el restaurante. Yo bajo a tomar un descanso al restaurante porque quedaba en un segundo piso eh lo que era el centro de bienestar. Yo bajo a tomar un descanso y me siento en la barrita y yo empiezo a mirar a los chicos y todo, cómo están atendiéndose. Miren, me tuve que parar para recoger las mesas, para servir todo, o sea, un momento así full y tuve que estar moviéndome y todo y luego volví y me senté y yo empecé a hacer cuentas. Mi mente comenzó como que venga mi ustedes ya llevan 9 años en este ritmo dándole, dándole, dándole. Sí. Y yo me puse a hacer cuentas de cuánto nos gastábamos, pues cada mes, empecé ta tan y no, algo por allá me hizo click y yo dije, «No, esto es una bola de nieve y esto se nos va a volver incluso más grande el negocio, más responsabilidades vamos a tener, menos tiempo, menos disfrute.» Entonces yo dije en ese instante, «Dios, dame una oportunidad.» Si están viendo, yo siempre estoy conectada con Dios y yo siempre le estoy diciendo a él, muéstrame, sí, muéstrame una oportunidad, muéstrame el camino. Y yo le dije, «Muéstrame cómo podemos crecer más sin tener que sacrificar tanto de nosotros.» Y yo soltéo al aire y seguí trabajando. A mí eso a los días se me olvidó lo que yo le había pedido a Dios. Y seguimos, seguimos, seguimos. ¿Cuándo? Gracias a David Kumbal. Todos conocen a David Kumbal. Si no, tienen que venir a Cali por acá. 27 365 días. Sí, Claudia, correcto. Eso es lo que nosotros trabajamos. Y entonces llegó David, todo bello, a compartirme que ten él estaba en un tema de viajes y que estaba ganando dinero y que no sé qué. Pues yo lo miré con mucho amor y yo le decía, «Ay, David, pero es que en este momento, mira, nosotros no tenemos tiempo, trabajamos de seis a 11.» Sí. Y fuera de eso nosotros tenemos una deuda la cual nos hace que trabajemos mucho aquí en el restaurante, por ende, pues como para viajar en este instante, a nosotros no nos da. Y eso fue, vean, aquí está el poder de las invitaciones. Él no me invitó una vez, él me invitó hasta cinco veces. Las cinco veces yo se las había rechazado y a lo último yo le dije a mi amado, vamos a escuchar a David porque ya me da pena con él. Sí, nosotros fuimos por pena. Nosotros fuimos por pena a escuchar esta información tan poderosa de Viago. Y entonces cuando estábamos ahí sentados escuchando la información, al final nos lanzaron una promoción de viaje que me pareció espectacular y pues aprovechar que mi pasaporte ya estaba vencido para irlo a renovar y el niña pasaporte, o sea, estábamos en la mala, ¿no? Entonces yo le dije a mi mamá y lo miré, yo le dije, «Cielo, ¿y qué tal?» Sí. nos damos esta oportunidad, pues a ver, de ver 200,000000es o 300 millones de pesos a deber 300, 2,00ones 700, pues como no es mucha la diferencia, le digo yo. Entonces, ¿qué tal si hacemos un esfuercito? nos inscribimos y vamos a este viaje. Pues él me dijo, pues hagámoslo. Pues sí, está bien, vamos a ese viaje. Entonces nosotros ingresamos a Viago por los viajes. Sí, ni siquiera por el negocio. No lo habíamos visto, además no teníamos tiempo. Entonces le dijimos, «Sí, a los viajes.» Y pues fuimos a ese primer viaje. Pero quiero decirles aquí hubo otro reto, otra prueba grandísima. Nosotros nos inscribimos para U, el viaje era en agosto y cuando nosotros ya teníamos todo listo para nuestro viaje, en junio me dicen que estoy embarazada. En julio me hicieron legrado porque no funcionó. Me dio hepatitis en la clínica, por lo cual se lo pegué a Juan, o sea, que estuvimos agosto y septiembre incapacitados en casa, todos amarillos. O sea, que no pudimos hacer nuestro viaje en agosto y por error, miren, por error, y yo creo que a nadie le debería de pasar esto, nosotros pagamos el seguro de ese viaje. Sí. En lo cual nos permitió cambiarlo de fecha. Imagínese en eso. O sea, usted no parece que fuera diocidencia que que él haya que hayamos pagado eso por error y que no hayamos podido viajar en agosto, pero sí pudimos viajar en marzo. En marzo sí viajamos, incluso viajamos con mis suegros y ese fue nuestro primer viaje con Viagua a República Dominicana. un todo incluido. Era la primera vez de un todo incluido para todos de esa forma. Y esa fue la experiencia más hermosa que tuve, porque ahí rompí muchos paradigmas. Rompí el paradigma de que la cama es lo menos importante, de que el lugar es lo menos importante, si estoy viajando. Ahí rompí un poco de creencias limitantes en mi vida y cuando llegué a mi casa cogí mi carpita con la que nosotros viajábamos y por allá arriba la coloqué y le dije, «Gracias, pero estas son las vacaciones que me merezco y que voy a comenzar a disfrutar.» ¿Sí o no? Todos los que han viajado aquí, ¿cómo se han sentido con los viajes de Viaco? Es una experiencia hermosa. Entonces, ahí fue nuestro primer viaje y en ese viaje fue que tomamos la decisión de hacer el negocio. ¿Por qué? Porque imagínese que una persona merecemos todo lo mejor. Así es. Una persona estaba prospectando a mi suegra y mi suegra le dijo, «No, es que mi hijo me invitó.» Ay, ¿por dónde están viajando? Entonces, Juan ya se acercó y ella estaba contando que es que yo ya me estoy ganando $2,000, que ustedes por qué no hacen el negocio. Entonces Juan ya se le abrieron todas las señales y me dijo, «Cuando lleguemos a Cali le vamos a preguntar a David cómo es el negocio y vamos a ver la posibilidad de hacerlo.» Y yo le dije, «Listo, amor, hágale, pues buscamos el tiempo entonces porque ya estamos superagotados.» Pero cuando llegamos, David nos compartió que es simplemente compartir la bendición y sí, nosotros viajamos, montamos fotos, mucha gente nos empezó a preguntar y comenzamos a hacer el negocio. Hoy en día les podemos decir, estamos en el rango de oro, estamos ganando Amplify, pero saben qué ha sido lo más más ganador que yo he recibido en Viago desde que inicié y dije, voy a hacer esto. Los entrenamientos, la capacitación, la mentalidad que aquí nos da. Miren, si nosotros no estuviéramos en este momentico con la mentalidad que tenemos, en este instante, yo todavía estaría en el restaurante. Sí, sin tiempo, sin disfrutar con mi familia. ¿Por qué? Porque cuando Vi nos empezó a dar mentalidad, nosotros empezamos a ver otro tipo de negocios y nos llegó la distribuidora de productos saludables, lo que hoy nos permitió haber vendido el negocio hace un año, el restaurante, haber pasado día de las madres con nuestras madres, porque dígame quién, dígame quién de ustedes, cuál es el día que más se llena en el año un restaurante
A ver, ¿quién sabe? Y no, yo les digo, el día de la madre, el día de la madre es donde más se llena un restaurante. Entonces nosotros nunca, o sea, en el tiempo que estábamos con el restaurante no habíamos celebrado con ellas y ella ese año por primera vez compartimos con ellas dos y eso para mí no tiene precio. O sea, el precio de la libertad de tú poder compartir con tus seres amados, el precio de la libertad de de tú poder elegir lo que tú deseas, eso no tiene precio. Entonces ahí fue cuando nosotros dijimos, vamos con esto y con toda. Entonces empezamos a entrenarnos en liderazgo, en mentalidad. Para mí, Musfer es como mi papá en esta compañía de liderazgo, en donde me ha enseñado un montón de cosas, en donde yo he roto paradigmas y creencias con respecto al dinero, con respecto a los negocios, con respecto a todo. Entonces, para mí lo más valioso que yo he tenido en Biango ha sido los entrenamientos, el dinero, claro, porque me da la posibilidad de qué, pues de esto. Miren qué rico tú poder decir, «Yo tenía un sueño hace 11 años que era ir a la India y tú poder decir, hoy ya lo estoy cumpliendo.» Y no solo eso, ir a lugares que tú jamás imaginabas, como Dubai. Yo nunca pensaba, no lo tenía en mi mapa de sueño. Sí. Ir a París, montar en globo, ir a Suecia, a Suiza, a ver los Alpes suizos, ¿sí? estar en Cancún, en Panamá. Hace un mes estrenamos nuestra visa. Estuvimos en Aspen, en Colorado, en Las Vegas. Eso no tiene precio. Y sabes qué, que no ha sido solo para nosotros, sino para nuestra familia, para nuestros amigos. Y por eso haber por haber bendecido la vida de mis amigos y de mi familia, hoy yo te puedo decir que ya estoy pensionada con Viago. Ya mes a mes yo recibo una pensión. Sí. Y no tuve que esperar hasta cumplir mis 58 años o mis 60 años de trabajo. Entonces, esto es lo que nos tiene muy emocionados a todos nosotros, a nuestro equipo principalmente. Les doy las gracias siempre porque ellos se han comprometido también con sus vidas. Y yo me quedo con esto, chicos. Una decisión puede cambiarlo todo. Las oportunidades aparecen para muchas personas. Lo que transforma una vida no es encontrarlas, sino decidir actuar. Muchísimas gracias por el espacio. Feliz, feliz de compartir con todos ustedes.